5 claves para conseguir un plan de desarrollo imbatible

Mi herramienta de gestión de talento preferida son los planes de desarrollo. Los planes de desarrollo se enfocan en posibilidades: la posibilidad de hacer mejor tu trabajo; la posibilidad de ganar competencias para asumir mayores responsabilidades; la posibilidad de cambiar ciertos comportamientos para construir mejores relaciones… Y responden a la necesidad de las personas de sentir que avanzan.

Diseñar buenos planes de desarrollo no es fácil.

Por una parte, puede que te preguntes si vale la pena dedicar tiempo a hacerlo, pues no tienes claro que las personas cambien. Si fuera el caso, vuelve a ojear el libro “Mindset”, de Carol Dweck, para acceder a estudios que avalan que las personas podemos cambiar y crecer (Growth Mindset) a través de la práctica, aunque partamos de aptitudes y temperamentos diferentes.

Por otra, aun creyendo que puedes mejorar, identificar y verbalizar en qué exactamente tendrías que mejorar y cómo hacerlo, lleva tiempo. Pero merece la pena el esfuerzo. Las siguientes claves te ayudarán a lograrlo:

1.      Piensa en una o dos áreas que te ayudarían a lograr un mayor impacto en tu trabajo (o que te prepararían para conseguir una mayor responsabilidad, si es el caso). Por ejemplo, aprender a utilizar un nuevo sistema de análisis de datos ó desarrollar al equipo. No caigas en la tentación de incluir 5-6 áreas. Prioriza aquellas más importantes, y verbalízalas de la forma más concreta posible (ej. desarrollar al equipo, dándoles feedback, reconociendo su progreso e identificando proyectos en los que amplíen sus habilidades). Siempre puedes ir incluyendo puntos de foco adicionales a medida que se produzcan avances, pero si lo haces de golpe, el riesgo de dispersión o colapso es mayor.

2.      Valora el nivel de dificultad de cada área. Los temas que implican ganar conocimientos técnicos y ponerlos en práctica, son asequibles (por ejemplo, aprender a utilizar el nuevo sistema). Los temas que impliquen cambiar comportamientos y actitudes, conllevan una mayor dificultad (por ejemplo, el desarrollo del equipo), pues chocan con barreras mentales de las que no siempre se es consciente, y que se manifiestan como excusas (no tengo tiempo…). Valorar el nivel de dificultad nos ayudará a determinar con realismo el período de tiempo en el que esperamos ver mejoras.

3.      Establece objetivos para cada área. El modelo de aprendizaje 70-20-10 sigue dando resultados (70% aprendizaje experiencial; 20% aprendizaje social; 10% formación, libros etc). Divide cada objetivo en pequeñas acciones concretas, y asigna tiempos en los que comenzar a ejecutarlas. ¡PELIGRO! Aquí es donde se paran la mayor parte de los planes de desarrollo. Es sencillo anotar que se espera desarrollar una habilidad durante los próximos 6 ó 12 meses. ¡Ojo con esa trampa! Es más importante recoger lo que harás la próxima semana que lo que harás dentro de 6 meses. Recuerda que “un viaje de mil millas comienza con un pequeño paso”(Gran libro del Tao).

4.      Acuerda el plan con tu jefe/a. Asegúrate que él/ella también considera que son esas las áreas clave para avanzar en tu desempeño o desarrollo, y que apoya las acciones. Hazle consciente de que las mejoras no serán inmediatas y muestra tu compromiso con dedicar tiempo y atención en lograrlo.

5.      Mantén tu plan vivo. Si lo estableces en marzo y no vuelves a mirarlo hasta septiembre, no esperes mejoras. Si por el contrario marcas en tu agenda semanal un tiempo para chequear avances, es muy probable que se produzcan. Aplica las 3 R’srepite, reflexiona, reajusta. Y, para que tu entorno sea consciente de tu progreso,  solicita feedback frecuente sobre tus avances a personas con las que te relaciones de forma habitual.

Puede que algún día la puesta en marcha de los planes de desarrollo sea tan sencillo como decir: “Hola, quiero que me instalen una versión 14 de mi mismo. Estas son las nuevas funcionalidades: “manejar con fluidez el nuevo sistema de análisis de datos dentro de 3 meses y un 15% de mejora en los comportamientos para desarrollar al equipo. ¿Cuándo vuelvo a que me la implanten?”

Mientras tanto, la claridad, el esfuerzo y la repetición serán nuestros aliados analógicos en la mejora. No olvidemos que también tienen su parte positiva: es gratificante darnos cuenta de que avanzamos, y más si contamos con el apoyo de personas de nuestro entorno durante el proceso.

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